Sexta-feira, 22 de novembro de 2019

ISSN 1983-392X

Jornal argentino comenta declaração de Lula

Lula : "Brasil no es una republiqueta, no es Argentina"

quarta-feira, 25 de setembro de 2002

Veja abaixo, na reportagem do jornal argentino Clarín (25/9/02), a repercussão de uma declaração de Lula

Lula dice que "Brasil no es una republiqueta, no es Argentina"

Lo dijo en una entrevista. Y afirmó que debido a eso su país no irá a la quiebra. Poco después el equipo del candidato del PT pidió disculpas a los argentinos y dijo que la intención no fue ofensiva.

El ejemplo argentino es una sombra que persigue a los políticos brasileños en esta peleada campaña electoral con vistas al examen nacional de octubre. Ayer fue Luiz Inacio Lula da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores que lidera las encuestas, quien trató de tomar distancia.

Declaró: "La economía brasileña está debilitada y por lo tanto, no podemos jugar. Brasil no es una republiqueta cualquiera. No es Argentina. Este país no va a quebrar."

Estas palabras las pronunció durante un ciclo de entrevistas con los presidenciables organizado por el grupo periodístico Estado de San Pablo y que fue transmitido online.

No fue el primer dirigente brasileño en hablar de la Argentina como un espejo en el que es preferible no mirarse. El presidente Fernando Henrique Cardoso pronunció a principios de año la fatídica frase: "Brasil no es Argentina" y puso en marcha ese mecanismo de comparación.

El ahijado político del mandatario, el ex ministro José Serra, quien se ha mantenido a su pesar como escolta de Lula a lo largo de la campaña e intenta forzar hoy un ballottage, reflotó el lunes la imagen de Argentina, sumida en una crisis histórica y de imprevisible pronóstico, para decirles a los brasileños que ése es el destino que les espera si votan a Lula.

Por la noche, Clarín obtuvo el texto integral de lo dicho por Lula. Fue el siguiente: "Intentar decir que Brasil podría convertirse en Argentina por causa de las elecciones; decir que la Bolsa está cayendo o el dólar sube por causa de las elecciones, tiene el mismo efecto que el estallido de una bomba en las manos de quien la prepara. La economía brasileña está debilitada. Todo el mundo lo sabe. Por lo tanto, nosotros no debemos jugar con esta idea."

Agregó inmediatamente que "lo que debemos hacer es crear en la sociedad brasileña la idea fija de que nuestro país no es una republiqueta cualquiera". Fue allí que Lula añadió: "Este país no es la Argentina, este país no quiebra, y este país puede recuperarse, en la medida en que tenga un gobierno que crea que una nación no puede ser exitosa si paga intereses financieros superiores a las ganancias de las empresas productivas".

La frase produjo un inmediato impacto. Y rápidamente se intentó enmendar la herida. Ayer, según contaron a Clarín dirigentes del Partido de los Trabajadores, Lula no tuvo intenciones de "ofender" a los argentinos.

La aclaración siguió a un formal pedido de disculpas del caso realizado por el equipo de campaña de Lula. En un comunicado firmado por el portavoz André Singer, no se desmintió la declaración, pero se intentó aminorar el impacto con una explicación. La nota oficial expresó: "Frente a interpretaciones equivocadas sobre una frase del candidato Luiz Inacio Lula da Silva, pronunciada hoy, queremos aclarar que, en ningún momento, él se refirió de manera irrespetuosa a la Argentina, país cuya grandeza aprendimos a admirar y que será nuestro socio indispensable en la reconstrucción y fortalecimiento del Mercosur, en caso de vencer en las elecciones. Pueden estar seguros de que la República Argentina goza de la mayor estima, respeto y solidaridad de Luiz Inacio Lula da Silva".

En una charla posterior con este diario, Luiz Dulci, secretario general del PT, contó un poco más de la intimidad del escenario en el cual se mueve el candidato y los motivos de sus expresiones, también otro intento para bajar el voltaje del golpe: "Lula está cansado por el ritmo de la campaña y a veces se dicen frases imprecisas, que no corresponden con lo que se piensa", afirmó.

Según Dulce, Lula había tratado de enfatizar en este caso que "Brasil no es una republiqueta y en la secuencia agregó que tampoco es Argentina, porque Brasil no va a quebrar. Para Lula esto significa que nuestro país puede evitar la crisis grave que sufrieron los argentinos. Nosotros no tuvimos la convertibilidad y por eso creemos que Brasil tiene mejores condiciones de salir".

Las declaraciones de Lula no sólo repercutieron en Buenos Aires. También tuvieron eco en Brasil. Pero los más preocupados fueron los dirigentes que acompañan al candidato, cabeza de una alianza de centroizquierda.

Y esto tiene una explicación. Lula siempre defendió una estrecha alianza con Argentina, como parte de una estrategia para recomponer el mercado regional del Mercosur que une a estos dos grandes socios y a Paraguay y Uruguay. Y proyectar a su país como líder en el continente.

De acuerdo con el PT, "el desliz tuvo que ver también con el intento de Serra de crear un clima de terror económico, al afirmar que a Brasil le puede pasar lo mismo que a Argentina".

Lo interesante del caso es qué piensa el ciudadano brasileño sobre lo que pasó en nuestro país. Una encuesta indicó que para el 60 por ciento de los electores la culpa de la crisis argentina tuvo relación con el Fondo Monetario Internacional. Y el caso ha tenido mucho para crear un clima de terror como el que se ha declarado desde la campaña. Las escenas de Argentina impresionaron mucho a Brasil; tanto, como que el 72 por ciento de la población brasileña quiere modificar la situación, exactamente para evitar que Brasil sufra lo que le ha tocado soportar a la Argentina.

El director de la consultora Vox Populi, Marcos Coimbra, afirmó que después de lo ocurrido en Argentina, dos tercios de los brasileños quieren cambios para evitar que la crisis se agrave en este país. Pero según el encuestador, quiere "cambios con seguridad".

Para los dirigentes de la campaña de Lula, "la idea que tratamos de transmitir es ésa: que vamos a cambiar, pero en un proceso de transición gradual que vaya hacia un nuevo contrato social".

—Para ustedes, ¿cuál es la diferencia entre un futuro gobierno de Lula y el que encabezó el ex presidente Fernando de la Rúa? —preguntó Clarín a Dulci.

—La diferencia es que la alianza que lleva a Lula como candidato a presidente es liderada por la izquierda. En Argentina fue dirigida por el centro. En nuestro caso, la alianza tiene afinidad con la mayoría de los movimientos sociales brasileños. En la Argentina, esos movimientos estuvieron siempre ligados al peronismo. Nuestro programa tiene también diferencias con aquel que aplicó De la Rúa. No porque seamos mejores, pero porque no tenemos la convertibilidad. Esto nos da más flexibilidad para proponer una política económica que no sea ortodoxa sino confiable. Quizá fue ésa la gran dificultad de Argentina.


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